Para Audi, las competencias deportivas son mucho más que una simple herramienta de mercadeo. La transferencia de tecnología entre deporte a motor y producción es muy importante para la marca. Tras el histórico primer triunfo de un motor diesel en las 24 Horas de Le Mans, el departamento de desarrollo técnico de Audi AG ya trabaja directamente con el de Audi Sport con el objeto de implementar estos avances tecnológicos en los futuros motores TDI.
Por ejemplo. El motor del Audi R10, fabricado íntegramente en aluminio, en futuro podría verse en un Audi de serie. La presión de la inyección de aceite en el auto de carreras está por debajo de los 1.600 bares, cifra similar a la de los automóviles de producción actual. Con el R10 TDI, Audi también ha dejado muy claro lo económico que puede ser un motor potente, ya que sólo consumió 40.34 litros (10.65 galones) cada 100 kilómetros, una cifra extremadamente baja para un motor de carreras que produce más de 650 caballos de potencia y más de 1,100 N/m de torque.
Todos estos avances de tecnología automotriz están siendo transferidos paulatinamente a todos los modelos de serie Audi, por lo que sin duda la marca de los cuatro aros se mantendrá como el absoluto líder por tecnología.